La finca lleva más de una década en pleitos y polémica que aún sigue abierta al elevar el caso la Sindicatura al Tribunal de Cuentas.
El caso ‘Villa Magdalena’ formará parte de los anales de Oviedo, pues se ha convertido en la historia de una de las expropiaciones más largas, ruidosas y costosas para el municipio. Tras este relato, que empezó a escribirse el siglo pasado, como en los de los hermanos Grimm, figuran unos personajes y hechos que fueron moldeando una historia que, de momento, no presenta un final feliz, al menos para todos.
01 el comienzo Nace el palacete Villa Magdalena se remonta a principios del siglo XX, cuando el proyecto del arquitecto Juan Miguel de la Guardia vio la luz, en 1902, en la Avenida de Galicia. Así nacía este palacete encargado por un comerciante que no se bautizó con el nombre actual, Villa Magdalena, hasta unas décadas después, cuando la casa, de estilo afrancesado y que respondía al gusto burgués de la época, fue adquirida por Alfredo Figaredo Herrero, marido de María Magdalena Argüelles, de la que recibiría el nombre.
02 el devenir Pretensión municipal Sin embargo, la historia reciente del palacete, y la más polémica, comenzó a escribirse en la década de 1990. Unos años antes, durante el gobierno del socialista Antonio Masip en Oviedo, ya se había previsto la adquisición, por parte del consistorio, de Villa Magdalena para equipamiento público. Sin embargo, Masip nunca inició los trámites de la expropiación. El letargo del palacete se quebró en 1995 cuando el empresario Miguel Ángel Menéndez del Fueyo aparece por primera vez en la vida de Villa Magdalena y acaba comprando a la empresa de la familia Figaredo, que en aquel entonces ya gestionaba la construcción, el inmueble.
03 primera acción La expropiación Un año más tarde, y tras fracasar la posibilidad de sacar adelante un convenio entre la sociedad de Del Fueyo, Proina, y el ayuntamiento, que preveía hacer de esta construcción de primeros del siglo XX una residencia para la Casa Real, el consistorio retomó la recuperación de la construcción mediante la expropiación. El uno de octubre de 1996 el pleno del ayuntamiento aprueba la expropiación de Villa Magdalena, que valoró en 517,7 millones de pesetas (3,1 millones de euros). Casi un año después, en septiembre de 1997, con un informe del servicio de gestión económica sobre la disponibilidad de crédito, el consistorio abona esta cantidad y ocupa la propiedad.
04 La empresa recurre El justiprecio Del Fueyo no está de acuerdo con la valoración fijada por el expropiante y el 10 de septiembre de 1998 el Jurado Provincial de Expropiación Forzosa estableció el justiprecio de la finca en 1.868 millones de pesetas (11,2 millones de euros) más premio de afección e intereses. Ese año marcó el inicio de una de las expropiaciones más caras en la historia de Oviedo y el comienzo de unos pleitos a los que el alcalde, Gabino de Lorenzo, y el empresario Miguel Ángel Menéndez del Fueyo, ahora al frente de Comamsa, quisieron poner fin hace un año.
05 los pleitos El asunto llega al TSJA El ayuntamiento, en Comisión de Gobierno, acuerda recurrir la tasación del Jurado Provincial de Expropiación Forzosa ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) y consignar el justiprecio, así como los intereses. Este acuerdo se produjo el 27 de noviembre de 1998 pero los 11,2 millones nunca se consignaron y, por lo tanto, tampoco se abonaron. La batalla emprendida en los tribunales por el consistorio da el primer varapalo a Oviedo con una sentencia en junio de 2004. El TSJA desestima la petición municipal y constata el valor del justiprecio. Además, los intereses siguen sumando desde 1997.
El ayuntamiento no desiste y recurre al Tribunal Supremo que, en sentencia del 29 de noviembre de 2007, confirma la tasación fijada.
06 la empresa mueve ficha Retasación Del Fueyo no se conforma tras una década de pleitos y solicita una retasación, petición que sale a la luz pública a finales de 2007. Su solicitud está avalada por la legislación ya que la ley exige la consignación del justiprecio en un plazo máximo de dos años y el consistorio dejó pasar nueve. La valoración que Comamsa hace entonces de Villa Magdalena es de 63 millones de euros, 50 más que el justiprecio. La Junta de Gobierno desestima la solicitud de retasación , con informe del servicio municipal de Urbanismo, “por falta de legitimación de la empresa”, en marzo de 2008. Entonces, el ‘caso Villa Magdalena’ vuelve a los tribunales. Comamsa interpone un recurso contencioso-administrativo contra este acuerdo.
07 ABONO A LA EMPRESA Pago del justiprecio Dos decretos del concejal de Economía, ambos de abril de 2008, reflejan que el ayuntamiento se dispone a abonar a Comamsa el justiprecio, la afección y los intereses. En total, el consistorio paga más de 12 millones de euros. Pero un año después, en julio de 2009, el juzgado reconoce a la empresa el derecho a pedir la retasación. El ayuntamiento recurre al TSJA y Comamsa solicita la ejecución forzosa de la sentencia, que le deniegan. En pleno procedimiento judicial, el alcalde, por decreto suspende el proceso en los tribunales en febrero de 2010 y días después se crea una comisión técnica.
08 la solución municipal El plan de Uría El pleno municipal acuerda el 27 de abril de 2010, con el rechazo de la oposición, la firma de un convenio con Comamsa que Gabino de Lorenzo y Miguel Ángel Menéndez del Fueyo firman pocas horas después. El acuerdo fija en 29,5 millones la retasación de Villa Magdalena, que el consistorio pagará en especie: entregando el subsuelo de Uría para un párking y un solar de Teatinos para pisos. El PSOE subrayó entonces que llevaba un coste añadido de 14 millones, en intereses de demora y gastos financieros, por lo que el coste ascendería a 43 millones. Este grupo, Asciz y los vecinos llevaron el convenio a los tribunales y recurrieron a la UE, al igual que IU. El rechazo al plan de Uría también se expresó en la calle. El desenlace de la historia aún se desconoce.
Fuente: La Voz de Asturias